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Coaching deportivo: vigorexia, el enemigo silencioso

Con frecuencia en nuestras sesiones de coaching deportivo tratamos con personas que han tenido algún tipo de trastorno con su cuerpo y es que el deporte puede ser una buena manera de empezar a superar ciertos problemas.

Uno de los trastornos psicológicos que más se está dando a conocer últimamente es la vigorexia. Este problema puede definirse casi como lo contrario a la anorexia, quienes sufren vigorexia creen que nunca están lo suficientemente fuertes y someten a su cuerpo a duras sesiones de entrenamiento e incluso llegan a tomar esteroides para aumentar su masa muscular.

Las personas que sufren este trastorno acaban por dejar de lado toda su vida para centrarse únicamente en entrenar y mejorar su cuerpo, desarrollando una obsesión por su cuerpo que les lleva a variar su alimentación, entrenar muy por encima de lo recomendado e incluso a tomar esteroides y anabolizantes.

Aunque las personas que sufren vigorexia creen que el deporte que practican y su forma de vida les ayuda a estar sanos, la verdad es que ocurre todo lo contrario.

Este tipo de personas suelen desarrollar problemas cardiovasculares, lesiones hepáticas, lesiones renales y otros problemas relacionados con el consumo de esteroides como atrofia testicular en el caso de los hombres y alteración del ciclo menstrual en el caso de la mujer. A ello hay que sumar que las largas sesiones de entrenamiento pueden provocar lesiones que pueden ir desde leves a muy graves.

El tratamiento de este problema empieza por que el propio afectado reconozca su enfermedad y decida ponerse en manos de un especialista. El objetivo del tratamiento es modificar la conducta del sujeto para que pierda esa percepción distorsionada que tiene de su cuerpo y vea la realidad, ello incluye nuevos hábitos de vida y reducir el número de horas al día dedicadas a la práctica de ejercicio.

Como expertos en coaching deportivo siempre recomendamos una práctica deportiva moderada que nos ayude a estar y sentirnos mejor, pero nunca hay que llevar al cuerpo por encima de sus posibilidades.